Los programas de abstinencia sexual no sirven
Me produjo cierta sorpresa el artículo de la BBC sobre los programas de abstinencia sexual. A pesar de mi opinión liberal sobre la vida, las conclusiones de la investigación de la Universidad de Oxford son bien claras y directas.
En buen castellano, estos programas no sirven para nada: ni retrasan el inicio de la vida sexual, ni cambian las relaciones sexuales inmediatamente después de asistir a los programas, ni disminuyen los contagios de enfermedades (como el SIDA), ni los embarazos no deseados. Hay un lado positivo del tema: tampoco aumentan ninguno de los indicadores anteriores. Es totalmente inofensivo.
Y sin embargo nuestro gobierno hace una campaña del SIDA donde una de las alternativas es la de la abstinencia. Estrictamente hablando, la abstinencia sí previene las enfermedades transmitidas sexualmente, y los embarazos (deseados o no), sólo que los programas para promoverla no funcionan.
¿Será que, como animales cordados mamíferos primates homínidos, el hecho de tener relaciones sexuales es una de las conductas más fuertes de nuestro Phylum? Según Wikipedia, el deseo sexual “se experimenta como una urgencia corporal, acompañada usualmente de fuertes emociones como amor, éxtasis, y celos”. Con razón no hay discurso que nos haga cambiar.
A la luz de esta realidad, me preocupa que se gaste dinero en campañas que promueven la abstinencia, en lugar de prevenir el riesgo asociado a las relaciones sexuales. En Estados Unidos, un tercio de los fondos para prevenir el SIDA van a estas campañas. ¿Cuanta plata se gasta en nuestro país?
Volviendo a lo práctico, probablemente tenga menos sexo si le compras un Playstation o un Nintendo, o si lo inscribes en Fútbol o en Gimnasia rítmica, aunque nada es 100% seguro. Si estás pensando en los programas de abstinencia, mejor usa ese tiempo con él o ella para hacer cosas juntos o cosas que lo entretengan.
Por otro lado, si en tu círculo social o laboral andan todos en la onda de la abstinencia, mandalos tranquilos a las charlas. Vas a quedar como un ortodoxo observante de las normas, y en el fondo no les estás haciendo ningún daño.
Finalmente, si crees que hay una buena oportunidad de negocios en abrir el “instituto para la abstinencia científica”, tu programa de trabajo, avalado por la universidad de Oxford, puede ser un rato de conversar cualquier cosa relacionada o no con el sexo con los asistentes. Total, puedes garantizar que mientras das la charla, no está pasando nada en la sala… espero.
Negocio redondo!
Agosto 10th, 2007 at 1:20 pm
En realidad hay que estar fuera de la realidad si se piensa en en que se puede practicar la abstinencia, pero de haberlos, los hay…para ellos ira la propaganda, supongo…
Agosto 11th, 2007 at 5:23 pm
Ronaldinho:
Nos halaga que piensas que somos parecidas a su blog…en qué aspecto, aún no sabemos….TB te gusta los taquitos altos???
Saludos y gracias por tus amables palabras…
Curves
Agosto 14th, 2007 at 8:31 pm
Montse:
Claro que me gustan los taquitos altos, de preferencia para sujetar cerebros interesantes, extrovertidos, y mal pensados. Y siempre en otras personas.
En cuanto a los parecidos, me gusta que hable(n) de tecnología, política, moral y buenas costumbres, los pocos pelos en la lengua y los infaltables pelambres. Ah, y nada de farándula.
Sería interesante que tuvieran su propio sitio en Interné, si requieren ayuda, es cosa de conversar.
Saludos,
Agosto 26th, 2007 at 4:39 am
Al revés de lo que comunmente se cree la abstinencia sexual es lo más fácil de lograr; basta ser lo suficientemente pobre, feo o tímido, cualidades que abundan en nuestra Dulce Patria, no hacen falta programas de ningún tipo. Y lo puedo afirmar de primera mano, porque yo mismo no supe lo que era bueno hasta bien pasados los veintitantos.